5 lugares tan misteriosos como el Triángulo de las Bermudas.


Quiero verlos todos… sin desaparecer en el proceso, claro.

El Triángulo de las Bermudas es un área geográfica donde supuestamente miles de embarcaciones se han perdido para no ver jamás la luz del día. La verdad es que no se pierde más gente que en otras partes, pero el misterio estará para siempre en la zona. Pero… ¿Sabáis que hay otros lugares igual de aterradores que las bermudas? Pues tengo cinco aquí hoy, y tienes que verlos, pues te dejarán la piel de gallina. En serio.

1. Anomalía del Atlántico Sur.



Este es el único lugar misterioso que no se encuentra en la superficie de la tierra, pero sí sobre una zona próxima a la costa brasileña.

Gracias a su proximidad con el cinturón de Van Allen, la zona tiene una enorme concentración de partículas que hacen que los satélites o las naves espaciales presenten problemas cuando sobrevuelan el área. Además, muchos astronautas dijeron haber visto luces extrañas en la región. Aterrador.



2. Triángulo de Bennington (Vermont, Estados Unidos).



El siguiente triángulo se encuentra en Estados Unidos. Entre los años 1945 y 1950, al menos cinco personas desaparecieron en la zona, mientras que sólo un cuerpo fue encontrado. La víctima se llamaba Frieda y había desaparecido hace seis meses. Los forenses no pudieron determinar la causa de muerte.



3. Triángulo del Lago Michigan (Estados Unidos).




Cuando se habla de un “triángulo de los misterios” siempre se piensa inmediatamente en el de las Bermudas, pero nadie pensaría que, no muy lejos de allí, se puede encontrar otro punto en el planeta que está plagado de misterios y dudas: El triángulo del lago Michigan.

Al parecer, en la zona han desaparecido personas, aeronaves y embarcaciones. Uno de los casos más famosos ocurrió en 1950, cuando un vuelo con 55 personas que viajaba de Nueva York a Minneapolis desapareció. Después de la tragedia, sólo se pudieron encontrar unos cuantos restos, tanto del avión como de las víctimas.



4. Lago Angikuni (Canadá).




En 1930 un periodista en The Pas, Manitoba, informó sobre un pequeño pueblo Inuit a la salida del lago Angikuni. El pueblo siempre había dado la bienvenida a los tramperos que pasaban ocasionalmente.

Pero el mismo año Joe Labelle, un trampero de pieles muy conocido en el pueblo, descubrió que todos los aldeanos se habían ido. Encontró camisas sin terminar que aún tenían agujas y comida colgando de fogones y, por lo tanto, concluyó que los aldeanos se habían ido de repente. Aún más inquietante, encontró siete perros de trineo muertos por inanición y una tumba que había sido desenterrada. Labelle sabía que un animal no podría haber sido responsable porque las piedras que rodeaban la tumba no habían sido perturbadas. Informó esto a la Real Policía Montada de Canadá, que realizó una búsqueda de las personas desaparecidas; nadie fue encontrado.

Aunque muchos lo toman como una leyenda urbana, otros creen que realmente pasó.



5. Las montañas de la superstición (Arizona, EE.UU.).




La leyenda cuenta que un inmigrante alemán llamado Jacob Waltz descubrió una mina de oro en las montañas y reveló su ubicación en su lecho de muerte en Phoenix en 1891 a Julia Thomas, mujer que cuidó de él por ,muchos años. Se ha afirmado que varias minas son la mina real descubierta por Waltz, pero ninguna de estas afirmaciones ha sido verificada. Aún está ahí, esperando a ser descubierta.

Algunos creen que el agujero que baja al mundo inferior, o al infierno, se encuentra en las Montañas de la Superstición. Se supone que los vientos que soplan desde el agujero son la causa de las fuertes tormentas de polvo en la región metropolitana.



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